
Que Tachenko tienen esa fuerza sexy, es un hecho. Por eso venir a Madrid soplados por el cierzo, y con la compañía de Él mató a un policía motorizado, era sin duda la elección perfecta de un jueves en el que como siempre en la capital se acumulaban las propuestas.
La veteranía de Tachenko llegaba primero para envolver el escenario de la Sala But. Entre luces brillantes daba comienzo el Pop intenso del que hacen gala, y sin dudarlo un minuto, cedían el testigo para que los más osados comenzaran a cantar. Con ese inicio ya prometía el concierto de un grupo que se encontraba de lleno con la frialdad de la sala, y un público, no demasiado madrugador que iba llegando a trompicones. En realidad poco importaba eso a Vinadé y los suyos, pues una, dos, tres, y cuatrocientas veces más seguían para darnos lo que nos merecíamos a los presentes; lo mejor.
Hacía tiempo que no disfrutábamos de Tachenko, y a pesar de que el jueves se nos hizo muy corto, nos dimos cuenta de que una gran parte de los presentes que no habían si quiera escuchado hablar de ellos, sonreían ante una dosis de buenas letras cargadas de razón y melodías bien llevadas.
Tras un rápido cambio de instrumentos sobre el escenario, llegaban por fin los argentinos Él mató a un policía motorizado. Sin duda, nos quedaba claro que el grupo es para muchos un grupo de culto, pues a pesar de que la banda omitía el feedback con el público, a los presentes no les hacía falta demasiado para entonar su voz acompañando al líder de la banda. Sus letras, no demasiado complejas se desenredaban entre acordes al más puro estilo noise. La calidad de las guitarras que brillaban solo por su sonido entre un juego de luces tenues, sentenciaban de manera clara donde está la prioridad de este grupo que, aunque en nuestro país está abriéndose un hueco, llevan a sus espaldas más de diez años.
Con una procesión de rupturas de cuerdas, que se había dado desde el inicio del concierto, ponían sobre el escenario que la intensidad es su fuerte. La reticencia del público a dejarles terminar el concierto, pidiendo una canción más de manera incasable, daba sus frutos, y el bis nos daba la oportunidad de ver a Santiago Motorizado hacerse cargo del bajo.
Por el camino de tierra, sintiéndonos más bellas y fuertes que nunca, cerrábamos la carpeta de la noche del jueves, con la sensación de que ambos grupos habían sabido sacar a relucir sus virtudes de la manera más certera.
Autor; Shara Sánchez.