
Vestusta Morla desembarcaban en la isla dispuestos a renovar la fe que ya ha depositado en ellos, tras varias visitas, el público mallorquín. Se posaban con gracia en Son Fusteret, precedidos por los chicos de Son And The Holy Ghosts, de los que disfrutábamos mientras se escondía el sol abrasador. Cerveza, mezclada con un sonido que no tiene nada de isleño, más bien parece sacado de lo más profundo de Estados Unidos, y en apenas una hora estábamos más que dispuestos a vivir, sin pausas, la que sería nuestra quinta Deriva.
Los madrileños tomaban “la roca” dejando ver que La Deriva arrasa por méritos propios. Igual que han ido haciendo en todas aquellas comunidades autónomas que les han dado cobijo en esta nueva gira, Mallorca quedaba rendida a sus pies. El calor aplastante, no impedía que el recinto al completo volcase toda su energía para arropar letras y coros sintiéndose una sola voz. Canciones nuevas, antiguas, cada vez más empastadas, mejoradas y con un derroche de baile y puesta en escena que no puede dejar indiferente a los que lo reciben, tanto si es por primera vez, como si se ha convertido en un habitual. Lo que queda claro es que si vives una Deriva con ellos, querrás repetir.
Empapados en sudor recibíamos la fuerza de canciones y las ingeniosas intervenciones de Pucho, para devolverlas a su lugar de origen con coros inventados y sonidos que salían de los cientos de gargantas que contemplaban con disfrute este nuevo escalón al que ha llegado un grupo que, sin duda, ha trabajado cada paso que ha ido ganando. Queda claro al ver la interactuación con su público, que todo el agradecimiento que pueden mostrar va implícito en las canciones, y en todo lo que les rodea en los conciertos. Tal vez por eso, el suyo es uno de los mejores directos nacionales hoy en día.
Cuando parecía que la noche se desarrollaría sin ningún inconveniente, nos sobrevenía el apagón. Los leds que componen las enormes pantallas que les coronan se quedaban a oscuras, y todos los focos del escenario se apagaban con ellos. A pesar de esto la voz de Pucho seguía brillando con fuerzas en medio de una inmensa oscuridad, se armaba de una linterna, y sus compañeros de banda no cesaban de tocar, todos demostraban su profesionalidad, cosa que les valía una gran ovación por parte del público y las gargantas sacaban su fuerza y cantaban más alto. En medio del apagón, ellos, y los presentes, demostrábamos que el valor de la música no es solo cuestión de suerte, es más bien ganarse a cada minuto ese puesto en el que te has situado.
Cuando veíamos por fin la luz de nuevo, poco quedaba ya para el final. Con esmero cerraban su visita a la isla, y esta Deriva insular levaba anclas para dirigirse a su nueva guarida. En ocasiones una sola bombilla alumbra más que un millón de leds y Vetusta Morla se caracterizan por hacer de cada show algo único, mágico y maravilloso.
Autor; Shara Sánchez.