
Una isla. Un hotel. Una piscina en forma de guitarra eléctrica. Púas de guitarra como logo en las paredes. Luces de muchos colores. Británicos. Cervezas volando. Música. Y calor, mucho calor… This is Mallorca Rocks, my friends. Para quien no tenga claro el concepto, se trata de un “pack” de vacaciones pensado para el turista inglés que quiere beber y fiesta hasta las mil. Este pack incluye hotel sólo para adultos (de estos de pulserita) en Magaluf (una zona tristemente conocida en Mallorca) y concierto de alguna banda de renombre internacional. El concepto en sí, mola, la verdad. Al menos los conciertos suelen ser buenos. No sé a cuánto rondará el precio del pack, pero lo que es la entrada para los humildes isleños que queramos asistir es de unos 40 euros aproximadamente. Aunque hay que decir que si se trata del único concierto que van a dar los L.A. en su tierra en lo que queda de año* y lo mucho que se les echa de menos, bien pagados son. Eso sí, a euro el minuto, ya que al ser apertura de concierto, solamente tocaron 40 minutos.
A las 19.30 se abrieron puertas y nos plantamos allí a las 20.30 para disfrutar de una helada cerveza para combatir el insoportable calor y el altísimo nivel de humedad que azota la isla estos días… Primero de todo, me sorprendió muchísimo la poca cantidad de gente que había, y, segundo, que hubiera una primera fila ya ocupada por adolescentes sentados en el suelo. Por un momento pensé que venían por L.A. (con lo increíbles que son…), pero ingenua de mí no sabían ni de quién les estaba hablando cuando les pregunté. Me indigné y lo dejé estar, les recomendé que escucharan bien porque “esos” tal L.A. que tocaban antes de The Kooks bien valían la pena.
Con puntualidad británica (21.20) salieron al escenario armados con sus guitarras, bajo y baquetas Luís (luciendo un nuevo look con el pelo decolorado y visiblemente más delgado), Pep, Ángel y Dimas. Empezaba la diversión y el público se iba acercando. Casi sin mermar palabra para apurar cada segundo de los 40 minutos asignados, empezaban con un setlist, en mi opinión, flojo. Flojo en el sentido de elegir sus temas más lentos sin pensar que esos 40 minutos podrían habernos destrozado los pies como si hubiéramos saltado dos horas. Sin embargo, y a pesar de esa elección de temas, el sonido era espectacularmente bueno y ellos sonaron igual o mejor que en disco, como nos tienen acostumbrados, lo cual me sigue flipando. Y es que son muy grandes…
Así, uno tras otro, se fueron sucediendo los temas que poco a poco hacían resurgir a los británicos del estado en el que les había dejado tanta cerveza. Abrieron concierto con “After All”, con esa siempre hipnotizante intro que va in crescendo a un ritmo que lleva tatuada la firma de L.A y acaba igual de mágica como empieza. El segundo asalto de la noche fue para “Oh, Why?”, casi diría que mi preferida de entre las de su último trabajo, y un tema que se mimetiza con el latir del corazón, con una mezcla de sonidos muy eclécticos que forman un todo perfecto. La noche se animó un poco con “Older” y la gente empezó a mover el esqueleto con la frescura que desprende. Pero el ritmo volvió a bajar para que “Mirrorball” nos dejara a todos los presentes prendados de su brillo y su aura. Ya en el ecuador del concierto la elección de tema fue la increíble “Under Radar” seguida de “Dualize” que da título a su último trabajo. Estaban sonando perfectos y no daban tiempo para respirar, aunque siempre hay momentos que te permiten bailar al dulce son de “In the Meadow” y crean una atmósfera mágica e intimista en la que dejarse llevar por ritmos contundentes pero suaves a la vez. Ritmos que estallan con “Rebel”, marcada por ese sello tan americano que caracteriza a la banda mallorquina y que también se desprende de “So Dramatic”, penúltimo tema de la noche y que me sorprendió gratamente al hacer mucho tiempo que no la escuchaba en directo. Pero éste era un show para británicos y el reloj indicaba que era hora de cerrar. Lo hicieron con una muy buena elección, “Outsider” que con sus contundentes golpes de batería y potentes riffs, daba fin a un concierto corto pero intenso. Dejaron al respetable en efervescencia y con ganas de más, pero tocaba dar paso a The Kooks.
Los L.A. tiene un estilo totalmente definido, diferente a lo que existe en el panorama nacional. Tienen clase, buena música y buen hacer, y derrochan sentimiento a raudales. Sus guitarras altísimas, batería marcada, melodías adictivas y voz en segundo plano (¡qué voz tiene Luís!) le dan ese toque tan suyo y, a la vez, tan internacional. Su maestría, desde luego, cruza fronteras en una carrera en ascenso que lleva a un futuro brillante y exquisito.
*En el momento en que se redactó esta crónica, éste iba a ser el único concierto de la banda en la isla. Sin embrago, tras la cancelación de Crystal Fighters en el Solar Fest por fallecimiento de su batería, los L.A. cubrieron su hueco el sábado 12 de septiembre, al que también asistimos.
Autor; Laia