
Atraídos irremediablemente ante el atractivo formato doble de El Sol, el jueves decidimos pasar la noche con Gelo Nutopia y Nocturnos. Incluso para Madrid eran muchos los planes que se ofertaban ese día y es que octubre es el mes de la vuelta al cole musical. Se acaban los festivales y todos volvemos con ganas a las salas, donde podemos disfrutar de los grupos que nos gustan de forma más cercana y con un sonido mucho más limpio.
A la balanza que nos hizo decantarnos por esa cita, le añadíamos que Gelo estrenaba las canciones del álbum que acaba de grabar en Estudios Reno bajo la atenta mirada de Raúl Santos, que además de su productor, forma parte activa de la banda tocando el bajo. Bastante puntual y entre focos rojos y azules salían al escenario Gelo y los suyos. Comenzando desde abajo, con sus temas más tranquilos, pronto dejaban ver que el trabajo que han realizado con las canciones, que han compuesto y retocado entre toda la banda, les da en directo una presencia compacta y hace que desde el otro lado se les vea como uno solo.
Entre pelusas y locales llenos de garra, la voz de Gelo lideraba a los músicos que le acompañan y entre medias nos daba las gracias por haber asistido a la puesta de largo de unas canciones que sin duda van a dar mucho que hablar. Ahora, Nutopia, además de ser ese país creado por Lennon y Ono, va a ser uno de los temas recurrentes a la hora de hablar de música con denominación de origen, pues lo que vimos no solo nos dejó con ganas de más directos, nos dejó con el material hasta ahora editado sonando en bucle.
Las Pequeñas Esperanzas de Nocturnos se han ido haciendo grandes y han ido madurando con el paso de los directos. Madrid siempre les ha tratado con cariño y tocar en casa, en una sala mítica como El Sol, con aforo completo, es un motivo de alegría para un grupo que ha arañado cada paso para estar en ella. Con sinceridad y luciendo su personalidad, sencilla y divertida, en un par de temas desde las primeras filas hasta las últimas les acompañaban coreando.
El grupo al completo se mostraba cómodo, tanto con sus temas como con las versiones y muy orgullosos de tener invitados que les acompañaran en una noche especial. La suya era una experiencia que sin duda no será la última. Jugando con las letras nos transportaban, nos hacían cambiar de piel y nos sentíamos afortunados por saber que la cita con Nocturnos y un par de cervezas, era en El Sol. Caer a sus pies, después de un buen concierto en el que se podían palpar las ganas, era lo único que podíamos hacer.
Rumbo a casa, en nuestro cohete, tarareábamos las canciones que nos habían hecho sentir ambos durante la noche, porque el jueves a los pies de la alfombra roja hubo mucho más que set list. Hubo pasión por la música.
Autor; Shara Sánchez