
Puede que no nos equivoquemos si decimos que el concierto del pasado jueves en Madrid fue probablemente uno de los desembarcos más difíciles de la historia de The Ships. Con la muerte de Rafa Angulo planeando sobre nuestras cabezas, llegábamos a la cita en Clamores. Lo que tiene que mucha gente te quiera, aún sin apenas conocerte, es que te extrañan cuando te vas. Ese ha sido el caso de Rafa. Infinitas muestras de cariño entrelazadas con la pena ocupaban el tiempo previo a una cita fijada con demasiada antelación como para cancelarla.
Para empezar la noche y borrar la tristeza de los rostros, El Bueno, El feo y el Mena, grupo de origen murciano, se subían al escenario para demostrar que fácilmente podrían haber sido de la América profunda. A caballo entre el inglés y el castellano, jugaron con sus melodías acoplándolas perfectamente al tiempo que les habían regalado.
Sin apenas darnos cuenta veíamos a Paco comenzar a preparar sus instrumentos. El semblante de Dani reflejaba todo lo que estaba ocurriendo en su corazón. Recurría a la luz de Julia para tomar impulso y todas las fuerzas que necesitaba para comenzar. Llegaba la hora de silbar, llegaba la hora de cantar juntos sobre el verano de nuestras vidas. Que mejor para curar las heridas que demostrar que estamos unidos en la música. El sonido de The Ships cada vez es más certero, llega a todos sin importar edad o condición, la muestra era el público variopinto que ocupaba las mesas de la sala. Lo que sí quedó claro es que aguantar la velada sentados fue un auténtico reto; las ganas de saltar se quedaron en el tintero. Tal vez para la próxima cita.
Con un set directo que representa su esencia, nos relataron una a una todas las micro-historias que esconden bajo la rocambolesca portada de su disco. Cada minuto que pasamos con ellos más nos enamoran. No es de extrañar, pues son una súper banda cargada de talento capaces incluso de tocar una canción y que quede perfecta mientras cambian el bombo. Está claro que buscan que el sonido esté a su gusto y son capaces de dar la vuelta a todo para conseguirlo. Definitivamente el Power Pop que lucen The Ships hacía falta; la música con una buena manufactura siempre aporta algo bello.
Con Paco haciendo alarde de su personalidad terminaban por todo lo alto. No hacía falta fuegos artificiales que engañaran a la vista. La sinceridad de la noche y la música bien hecha, calmaban por completo nuestras ansias de The Ships. Qué suerte haber cogido este barco desde que zarpó, pues desde el primer momento nos han hecho sentir marineros.
Autor; Shara Sánchez.