
The New Raemon nos devuelve con claridad a una función primigenia del pop, la de celebrar lo triste. En directo tengo la impresión fuerte de que Ramón Rodríguez escribe sus canciones no tanto para superar sus penas, sino para celebrar que ya están curadas o en el camino de curarse. Así distinguimos entre su pop de letras melancólicas y melodías alegres y el de otros grupos que corresponden su música con el contenido de sus letras, cantando y tocando en tonos bajos. Por ejemplo Radiohead o Low por decir las bandas más canónicas de estos tiempos.
En mi opinión The New Raemon encara el directo como un futbolista o músico brasileño, con la convicción de que para ganar hay que pasárselo bien desde el minuto 1. Así se hace posible que cante con una sonrisa enorme un estribillo cómo el de «no hay droga que nos salve».
Precisamente sus interludios entre canción y canción sirven para hacer aclaraciones sobre lo alegre y lo triste. De esta manera nos enteramos que Reina del Amazonas es una de sus tres únicas canciones alegres. Es un pequeño poema amoroso que corea sobre todo el público femenino. En varios momentos desvío la mirada del escenario para comprobar con cierta envidia como las chicas corean la letra abriendo mucho la boca. Junto con Rompehielos son mis dos canciones favoritas del concierto. Esta segunda es una sencilla metáfora que interpreta la banda con mucho tino. Una banda que contaba con la sustitución del guitarrista titular por el entusiasta guitarrista de Mucho, Martí Perarnau IV.
Luego llegaron los hits más viejunos y más menciones a la tristeza y la alegría. Esta celebración de los sentimientos más sentimentales vino precedida por el amigo de Ramón, Ricardo Vicente. Nos enteramos que fue Ricardo el que animó con éxito y con buen ojo a Ramón a cantar en castellano. En cambio, las canciones de su amigo son menos celebratorias y más postales o fotos de sus viajes y amores europeos, de esos que ahora reconocemos en los Erasmus pero que en este caso se me parecen mucho más al mítico encuentro de Ethan Hawke y Julie Delphy en Antes del Amanecer, amores que van y vienen.
Autor: Juan Parejo