
Jueves en Madrid, su tráfico cargante, ese ajetreo característico de idas y venidas. Su clima, más frío que de costumbre e inesperado para el mes de junio, y en medio de todo eso, una cita con más conciertos de los que puedes soñar reunidos en un mismo lugar y en un solo fin de semana. Mad Cool Festival hacía acto de presencia, plantaba cara con palmeras, grafitis, arte, seis escenarios y hasta una noria, que probablemente haya sido lo más fotografiado durante estos días.
Nosotros por nuestra parte, llegábamos al recinto y perplejos observábamos que todos los detalles cuidados de los que os llevábamos hablando días se encontraban desmadrados, reinaba un poco el caos y, no os vamos a engañar, esto es España, el ensañamiento con la organización del festival se convertía en un acoso y derribo brutal por parte de algunos en las redes sociales. El sistema de Cashless no resultó tan útil como lo habíamos vivido en otros festivales, puede que la asistencia de casi cuarenta mil personas colapsara hasta a los más preparados para ello. La espera para beber, comer o ir al baño, molestó profundamente a los asistentes del primer día. Sí, hablamos del primer día y no los siguientes, porque raudos, después de escuchar y leer todos los comentarios, los miembros de la organización se apresuraron a solventar todos los problemas acontecidos el jueves, y viernes y sábado vivimos dos jornadas maravillosas en las que nada pudo ensombrecer a la música.
JUEVES
En los seis escenarios de los que os hemos hablado, podíamos encontrar propuestas para todos los gustos. Nuestra afición a las bandas pequeñas hacía que inevitablemente la primera parada fuese en el Stage6, que inauguraba Morgan. Una voz dulce con toques cargados de una garra fuera de lo común, se rodeaba de caras que nos resultaban muy conocidas. Ovejero al bajo y Ekain Elorza a la batería, dotaban a la banda que pertrechaba a esta joven promesa, de una personalidad única. Perfecto inicio musical del festival y, no penséis que éramos los únicos que apostábamos, muchos asistentes y sobre todo otros artistas, disfrutaban de este concierto.
Pero el Stage3 nos esperaba con el arrollador sonido de The Kills. Cambio de tercio y tras una carrera, nos dábamos de bruces con un post punk atronador para nuestros oídos. Este escenario, al tener lugar en uno de los pabellones cubiertos, se ha caracterizado durante todo el fin de semana por ser uno de los que más intensos han sonado, puede que rozando incluso la distorsión. Algo que a grupos como ellos les iba perfecto. Alison y Jaime disfrutaron de su tiempo con un ritmo desenfrenado. La rubia front-woman no se mantuvo en la misma posición en ningún momento dando una lección magistral de actitud.
El plato fuerte del jueves, lo ponían The Who. Con más de 50 años de carrera y una discografía que ha marcado nuestras vidas, incluso la de los más jóvenes, se presentaban en el escenario principal. Banderas, camisetas y una legión de fans de todas las edades, aguardaban con ansia. Demostrando que están plena forma, recuperaban todos y cada uno de los grande éxitos que queríamos escuchar. Nuestro recuerdo de este concierto, será sin lugar a dudas, bailar My Generation como locos. No todos los días uno tiene la oportunidad de grabar en su retina ese golpe de guitarra de Pete Townshend.
Sin tregua, el primer concierto que disfrutábamos en el Stage2, era el de Garbage. Shirley Manson luciendo melena rosa, capitaneaba a los suyos con decisión y ese toque “grunge noventudo” que en su momento les otorgó la gloria. El que tuvo, retuvo, y con mucha decisión se acercaba a menudo al borde del escenario para mirar de cerca a las primeras filas. Como recompensa, esto les brindó una buena comunión con el público. Muchos regresamos mentalmente con nostalgia a aquellos primeros discos en formato CD que iniciaban nuestras colecciones.
El espectáculo visual de la Fura dels Baus nos dejaba sin palabras. Una inmensa marioneta que irradiando luz, recorría el espacio entre los dos escenarios principales, mientras simultáneamente un carrillón humano pendía y danzaba desde una grúa. Espectáculo para los sentidos y una muestra más de que el MadCool Festival está pensado para que el arte nos colme.
El frío y el cansancio empezaban a hacernos mella cuando Tom Smith salía a escena bajo su capucha. Mirada más que penetrante, esa voz profunda y con personalidad propia, y todos a sus pies. Independientemente de nuestra sexualidad, los allí presentes generamos una fuerte pasión hacia el líder de Editors. Este nuevo paso en su música rozando la electrónica ha dado un giro a su carrera que parece no hacer mella en los incondicionales y bien les ha valido para sumar adeptos a sus filas. Impecable y de nota. Uno de los conciertos que será difícil olvidar.
Sin remedio tomábamos por bandera la famosa frase “una retirada a tiempo es una victoria” y nos marchábamos a casa, dejando a Vetusta Morla en medio de su particular Deriva.
VIERNES
Algo más descansados el viernes nos saltábamos la siesta para ver a LA. Uno de nuestros artistas más internacionales. Hemos perdido la cuenta de las veces que hemos visto a Luis, Pep, Ángel y Dimas, pero consideramos que siempre son una apuesta segura. Bajo un sombrero que ocultaba su mirada y con las Fender en los brazos, nos deleitaban con todos sus Hits. Un aplauso enorme por la elección del Set List, que nos transportó de nuevo en ese viaje a través del Océano.
Empezaban las carreras del segundo día y atravesábamos el festival de un lado a otro para ver como Stereophonics ponían el punto y final con Dakota. Pero si había un grupo al que queríamos realmente disfrutar en el MadCool eran los ingleses Temples. Descubrimos su música en el 2014 y han tenido que pasar dos años en los que su música han traspasado las fronteras a nivel mundial, para poder verles al fin en directo. Por supuesto, este cara a cara, fue, para nosotros, de lo mejor del festival. Psicodelia a la caída del sol haciendo honores al título de su disco, Sun Structures, enmarcados en el impresionante trabajo visual de los containers decorados del Stage2. Emocionados al límite coreábamos Mesmerise alabando que bajo la juventud de sus componentes hay un futuro tan prometedor.
Por una casualidad, León Benavente, se habían sumado al cartel del festival. Tras la reciente baja de Nita, vocalista de Fuel Fandango y su necesidad de reposo, la organización decidió suplir ese nombre tristemente cancelado por el de otro grupo nacional. Así llegaba 2 a nuestros oídos ¡y de qué manera! El pabellón nacional se reafirmaba; directos ,certeros, como un auténtico tiro, nos dejaban más que impresionados. Parece que esta nueva etapa viene mucho más fuerte, sonoramente hablando, que la anterior. Las verdades de León Benavente se impusieron claramente, llenando pista y gradas hasta las zonas más altas. Creo que todos los que elegimos esta opción, nos sentimos más que satisfechos, aunque a escasos metros la provocación de Jane´s Adiccion estuviese en su punto más álgido.
Salíamos de nuevo a la parte abierta del recinto, agradeciendo que el clima nos hubiera dado un poco de tregua, la noria giraba veloz y era la hora de Band Of Horses. Lo cierto es que con ellos nos llevamos una grata sorpresa; su directo superó con creces las expectativas que teníamos. Ben Bridwell sonriente, contorsionándose guitarra en mano, cuasi orgulloso de estar en el cartel del festival, desplegó con agudeza temas nuevos y antiguos, dejando claro que esta banda está por encima del marcado “one-hit wonder”. Sí, para terminar su turno, sonaba un emocionante The Funeral, que nos puso la piel de gallina, pero realmente hay tanto detrás de su música que sería una pena si solo nos quedásemos con ese instante.
Como cierre de nuestra asistencia del viernes, el espectáculo, más visual que musical, de The Prodigy. Bajo focos rojos y dispuestos a demostrar a la legión interminable de fans que siguen en plena forma, jugaron sus mejores cartas durante casi dos horas.
SÁBADO
El sábado, con un sol radiante, quisimos aprovechar cada minuto del festival. Llegábamos a primera hora para ser testigos de la demostración de talento de los neoyorquinos The London Souls. La oportunidad de descubrir grandes grupos como ellos ha sido uno de los puntos fuertes del MadCool. Exactamente lo mismo que cuando nos topamos con la dulzura de Lucy Rose, o el sonido fresco y provocador de DIIV.
Previo a Neil Young, teníamos la oportunidad de perdernos en el intenso folk rock de los americanos Woods. Puede que en nuestro país el eco de su música no hay sido muy representativo, pero desde el pasado sábado somos muchos los que hemos sumado sus canciones a nuestras listas de favoritos.
El plato fuerte del festival para muchos era Neil Young, el músico, a sus 70 años prácticamente paralizó el resto de actividades para dar un concierto de dos horas y media con un espectáculo que reivindicaba su postura frente a la naturaleza y la comunión con nuestro entorno. La verdad es que él mismo y todo lo que se encontraba sobre el escenario, bien podía haber sido sacado de un rancho americano. Macetas con margaritas, armónica, guitarra y mucho del germen que dio lugar a la música que tenemos hoy en día, así se coronó para el gusto de muchos y el disgusto de otros, pues muchos de los asistentes usaron ese tiempo para dedicarlo a la galería o al Mercado de Diseño.
También el Stage6 durante ese tiempo demostraba que los grupos más pequeños estaban dispuestos a dejar un recuerdo memorable de su música. Lígula se llevaron gran parte de la atención y Of Moths and Stars brillaron con luz propia con ese sonido a caballo entre lo nacional y lo internacional.
Rozando ya el final, el rock épico y contundente de Biffy Clyro colamba de gozo a una masa que les esperaba impacientes. Los escoceses no se dejaron nada en el tintero, intensos entre luces y sombras, sentenciaron que son animales de escenario y el favor del público se lo ganan con su energía desmedida. A final de año es probable que volvamos a tenerlos en España, os recomendamos que no les perdáis la pista.
Para rematar, volvíamos a decantarnos por la opción nacional, y nos recibía un Xoel López con elegante americana blanca acompañado por su banda de lujo. Una vez más el gallego nos dejaba mudos y emocionados hasta los límites. Con dulzura, con rock, con una experiencia que marcan sus canciones, nos dio exactamente la dosis que necesitábamos para lucir la mayor de las sonrisas. Es posible que con nuestros coros, él se sintiera del mismo modo, pues al decirnos adiós lo hacía mostrándonos ese mismo gesto en su semblante.
Mientras caminábamos despacio, con todas las emociones a cuestas, sonaba de fondo What You Know de Two Door Cinema Club, perfecto adiós para salir bailando del festival.
CONCLUSIONES
MadCool nos ha demostrado que es realmente un festival más allá de la música. Es una cita imprescindible con el arte, con la cultura, es la cita anual que Madrid llevaba tiempo pidiendo a gritos. Todas las grandes ciudades parecían tener su oportunidad de disfrutar de un buen número de grupos internacionales, con un cartel diferente y nuestra apuesta ha llegado por la puerta grande. Nos sentimos orgulloso de haber sido testigos de como la organización ha remontado los problemas con soltura y decisión, para acabar ganándose incluso a los asistentes más duros. Estamos deseando que empiecen a contarnos los detalles de su segunda edición y estamos convencidos de que algún día seremos de los que digan ¡Ey, yo estuve ahí desde el primer día!
Larga vida al MadCool.
Autor; Shara Sánchez
Fotos: Toe