
Asier Etxeandia y Enrico Barbaro han decidido mirar cara a cara al Mastodonte, utilizando el nombre de esta criatura ancestral para hacernos llegar su propuesta musical. Con una comunión perfecta entre ambos han gestado un largo producido a conciencia por ellos y en el que han invertido dos largos años, logrando así que todo quedase a su gusto.
El trabajo que les ha tenido enfrascados ya se ha convertido también en nuestro, puesto que hemos podido escuchar cuatro de las canciones, vislumbrando con ellas que las etiquetas se quedan demasiado escasas para lo que nos proponen.
Hace unos días pudimos hablar con ellos y,además de adelantarnos las fechas de sus primeros directos, (Madrid, 20 de noviembre, Teatro Barceló, Barcelona 23 de noviembre Sala Apolo y Bilbao 29 de noviembre Kafé Antxokia) nos explicaron qué habita en este enérgico Mastodonte.
LBM- ¿Qué animal es mastodonte y dónde habita?
Asier– El mastodonte habita dentro de todos nosotros y es una fuerza muy poderosa que te puede tanto paralizar como impulsar. Para nosotros el nombre de Mastodonte ha sido la base de todo lo que hemos creado, porque lo que más nos dolía era lo que nos paralizaba. Ese bullying que te haces a ti mismo y que te genera miedo a muchas cosas cotidianas. La única manera de vencer eso es con humor y con música, por eso lo elegimos.
También nos pareció un lugar de partida maravilloso para encontrar un sonido. El mastodonte es una imagen muy potente, es barroco, intenso, ancestral e incluso tiene un punto canalla.
LBM-¿El arte es un ser inmortal?
Asier– Sí, últimamente decimos mucho que lo importante no es quien eres sino lo que haces. El arte, definitivamente, es inmortal.
LBM- Si la redención pasa por una borrachera y un vómito de flores, ¿Qué pasa en la reconciliación?
Asier– Con Redención si imaginamos una reconciliación, no me la imagino con la persona amada que ya no está, es más una reconciliación con uno mismo. Con tu propio perdón. La persona amada no tiene por qué comerse ahora que tú te arrepientas.
Las segundas oportunidades, no necesariamente con esa persona, son para comenzar limpios. Volver a ser niños.
Enrico– La redención consta de personarse y darnos a nosotros mismos esa oportunidad.
LBM- Decidnos tres cosas de las que digáis: ¡QUIERO MÁS!
Enrico– Más directos, quiero pasar más tiempo en los escenarios.
Asier– Yo quiero más discos con él, quiero más sexo en general y para todos y más directos para poder sacar todo lo que llevamos dentro sin trabas ni castración.
LBM–¿Es mejor tener un camino indefinido en esto de la música o preferís las etiquetas?
Asier– Nuestra identidad es que cambiamos de identidad.
Enrico– No somos de los que cambian de máscara por cambiar sino por el gusto de adaptarnos a nuestras creaciones. Estamos en esa edad que podemos hacer lo que nos da la gana para ser auténticos y genuinos.
LBM-¿Lo que queremos hacer se lleva bien con este tiempo actual que nos consume tan rápido?
Asier– Tu tiempo es tuyo, cada uno puede racionarlo como quiera, el problema es que actualmente no podemos gestionar eso. La urgencia, las redes sociales… tengo siempre la sensación de que me quedo atrás. Ocupo mucho en escribir o crear y eso me ayuda mucho, luego si alguien lo quiere consumir pues me parece algo maravilloso.
Para ser sinceros el tiempo me trastorna bastante, esa sensación de que no te has podido hacer todo aquello que venías a hacer antes de morir y ese tipo de pensamientos que te acechan.
«Para mí un buen lugar para expresarte y ponerte a escribir es ese que surge de cómo resuelve uno mismo el dolor. Creo mucho en la esperanza y es muy bueno ver cómo te enfrentas a las situaciones que te presenta la vida.»
-Asier-
LBM–¿Fuerte y lento podría aplicarse a una definición de vuestro trabajo?
Asier– Sí, nosotros follamos mucho haciendo música (risas). Cuando la escribí tuve las imágenes muy nítidas.
Enrico– Es una de mis canciones favoritas, llena de silencios y de vacíos, la letra es muy intensa, me recuerda al rock que me ha gustado siempre. Añadir además que la interpretación de Asier en el tema, me fascina.
Asier– Fue muy curioso lo que nos pasó con esa canción en un punto. Me fui a trabajar porque tenía rodaje, él se obsesionó y se quedó trabajando en el tema toda la noche. Yo la había dejado de una manera y al volver, era lo que es ahora. Por decirlo de alguna manera es un universo de obsesión maravilloso.
LBM- ¿El mundo está preparado para 13 canciones?
Asier– Ahora son 12. La última canción se hizo para una película que se estrena el año que viene, Sordo y aunque la íbamos a sacar con el disco, finalmente hemos decidido posponerlo y hacerlo a la vez que la película.
El disco contiene canciones que se pierden en estilos diferentes porque cada uno era lo que necesitaba cada canción.
LBM- ¿El amor fabrica las excusas perfectas para componer canciones?
Enrico– El amor en general sí, no tanto el amor romántico. El disco tiene una narración que describe el arco de una vida, desde una vida anterior que es Lord Byron, Redención para perdonarnos los errores, el lugar donde has crecido, etc…
Asier– Para mí un buen lugar para expresarte y ponerte a escribir es ese que surge de cómo resuelve uno mismo el dolor. Creo mucho en la esperanza y es muy bueno ver cómo te enfrentas a las situaciones que te presenta la vida. Si eres artista te expones, eso es así.
LBM- ¿Y cuál es el papel del desamor?
Asier– El papel del desamor es aprender. Glaciar es la más cercana al desamor, tampoco es necesariamente romántico, puede ser un trabajo que te atormenta, una tierra que tienes que abandonar, cambios asertivos.
LBM–¿Nada está bien terminado hasta que no dices: simplemente perfecto?
Asier– Esta te la respondo cuando se estrene Sordo (risas).
LBM- Bueno, llevémoslo al terreno de lo puntillosos que sois con las composiciones.
Enrico– En ningún caso hemos buscado que las canciones se conviertan en algo milimétricamente perfecto, ha sido más el estar a gusto con lo que hacíamos, echándole horas para que eso fuera así.
Asier– Hemos cambiado mucho las canciones porque somos un poco obsesivos con las cosas que nos gustan y hemos dejado que las canciones se hicieran solas con el tiempo y la conexión entre nosotros. Ha sido emocionante y nos lo hemos pasado bomba. Es lo que he deseando toda mi vida.