
Poner un pie en el estudio de grabación mientras una banda perfila lo que será su próximo disco es un privilegio reservado a unos pocos, por eso, al aceptar la invitación de New Day para descubrir la punta del iceberg de su segundo trabajo, nos sentimos unos auténticos afortunados. Al llegar al Estudio Uno de Colmenar Viejo sacamos nuestra tarjeta de la suerte y la depositamos en la entrada, flanqueamos las azules puertas del estudio armados con cámaras y libreta, nos acompañaba esa seguridad de que todo lo que nos encontrásemos iba a ser un pequeño tesoro.
Dentro del estudio se encontraban Amparo, Jota y Samuel, acompañados por su productor, Carlos Hernández Nombela. Si te preguntas de qué te suena ese nombre, no tienes más que buscar en tu colección de discos, te sorprenderá descubrir que él es la mano ejecutora de muchos de tus favoritos, la persona en la que un gran número de bandas han confiado para sonar de una determinada forma. Conocer a Carlos, era otro de los privilegios que nos regalaban New Day.
Amparo estaba inmersa en la grabación de las voces. Iluminada por la tenue luz de las lámparas dispersas dentro de “la pecera” nos dedicaba un guiño y una enorme sonrisa. Ojalá cada vez que escuchemos esa canción seamos capaces de recuperar ese momento porque fue un recibimiento tan cálido y feliz que sentimos que era digno de enmarcar. Carlos, a los mandos, con una concentración asombrosa, iba marcando desde la mesa todas las necesidades de la canción, mientras Samuel repasaba una y otra vez los apuntes para que nada se desviase de la intención original de las maquetas. Jota, por su parte, supervisaba todas las acciones de sus compañeros. Abrazos aparte, la banda al completo demostraba la felicidad de tenernos entre sus filas y nosotros, más que emocionados, no podíamos contener nuestras ganas de fisgar.
Descubrimos cuatro canciones de las diez que estarán dentro del disco y podemos adelantaros desde este momento que no os dejarán indiferentes. El primer trabajo de la banda era una enorme declaración de Power Pop, un sonido lleno de luz que surgía desde el amanecer y un buen puñado de ganas de seguir formando parte activa de la música nacional, pero la inspiración de este nuevo disco se torna mucho más compleja, se llena de capas y matices, lo que está por llegar se vuelve sorprendentemente fresco y pegadizo. El amanecer ha pasado y con una suave brisa confirman que quedarse anclados no es una opción para músicos con su capacidad de creación.
La conexión con Carlos ha sido fundamental en el proceso de creación de estas nuevas canciones, pues el entendimiento entre los cuatro, ha desbloqueado un nuevo nivel para hacer sonar estos diez cortes tal y como estaban en sus cabezas, afinando de forma plena lo que se perfilaba en las maquetas. Para escuchar este disco no solo tendremos que abrir bien nuestros oídos, tendremos que liberarnos de etiquetas, dejar atrás todos los clichés y entender que en la música y las letras que han creado, los adjetivos se quedan cortos. Dejemos atrás el pasado y nuestros propios complejos, este disco nos va a ofrecer la posibilidad de viajar desde el sitio donde decidamos escucharlo.
En los descansos entre canciones descubrimos también la inmensidad del estudio en todas y cada una de sus salas, comimos Manolitos, algo muy típico de la localidad y sobre todo escuchamos atentos queriendo grabar cada acorde hasta que Mushroom Pillow, el nuevo sello de la banda, nos descubra un adelanto de forma oficial.Cerramos nuestra visita mientras cargaban los instrumentos en el coche para la vuelta a casa. Una lluvia persistente se empeñaba en hacernos mella pero la verdad es que nada nos importaba, no podíamos dejar de tararear las canciones dentro de nosotros, de imaginar posibles escenarios donde escucharlas en directo. Si las canciones que forman parte de un disco te hacen evocar miles de imágenes, son, desde nuestro punto de vista, un conjunto de emociones inigualables.
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Texto: Shara Sánchez
Fotos: Toe