
Empieza ya a ser costumbre que Ramón Rodríguez o más bien The New Raemon, nos cite en la madrileña sala But para deleitarnos con conciertos que van más allá de los sentidos. Ese tipo de gorra y americana dotado de una especial sensibilidad para hacer canciones, suele superar con discos y directos todas nuestras expectativas. Decimos que suele superar nuestras expectativas cuando en realidad queremos decir que aniquila lo preestablecido en nuestras mentes y lo lleva a un lugar que no habríamos podido siquiera soñar. Ayer, Ramón, nos pedía un nuevo salto de fe pues para nosotros el estreno del disco antes de que esté disponible, de haber podido escucharlo, saborearlo y memorizar todas esas pequeñas esquinas que contiene, es algo así como lanzarse sin haber podido mirar. Una vez más la But se quedó perpleja de talento y esfuerzo.
Para abrir la noche también repetía fórmula y es que ¿para qué cambiar si las cosas van a pedir de boca? Invisible Harvey llenaba de un maravilloso buen rollo sonoro su tramo de unos 40 minutos. Nos cantaba, nos explicaba y nos agasajaba con una formación que dejaba destacar los instrumentos de viento para vestir sus canciones. Mientras, la empatía nos hacía perdernos entre las horas mirando al techo y los árboles de Navidad burlones. Cuando definitivamente les habíamos rebautizado como Harvey & Sebastian dejaban las tablas para que The New Raemon ocupara su turno.
Una Canción de Cuna Entre Tempestades es un bálsamo para el alma que Ramón ha cocinado con extremada delicadeza. Está compuesto por once cortes sobresalientes entre los que podemos encontrar emociones dispares y todas ellas se vestían de gala, pero sencillas a la vez, para dejarse ver sobre el escenario. Una a una, las canciones que componen el nuevo disco comenzaron a sonar mientras el público enmudecido acertaba a jalear con gritos y aplausos desmesurados al término de cada una de ellas. Los éxitos que han acompañado a Ramón durante toda su carrera también tenían cabida en el repertorio de la noche y es curioso, por primera vez en mucho tiempo, nadie gritó con desatino el nombre de ninguno de ellos, fue decisión del propio músico donde incluir cada uno.
En un alarde de sinceridad nos confesaba que había pasado la noche previa de una forma horrible y que la sinusitis le invadía. El esfuerzo sobrehumano que hizo para que nosotros disfrutásemos le empezaba a pasar factura y con una pena tremenda, acortaba el set que tenía previsto dejando el concierto en algo más de una hora y diez minutos.
Solista y banda encajan a la perfección. Dice Ramón que para este disco han sacado lo mejor que podían darnos, pero lo cierto es que se superan, las canciones en directo brillan más si cabe y para nosotros verlas anoche volvió a ser uno de esos encuentros con los que no podemos más que soñar.
Autor; Shara Sánchez
Fotos; Carlos Toe