
Cuando un artista te dice; envía una propuesta para que toque en el salón de tu casa, debes sentir algo totalmente increíble. Saber que esa persona va a ofrecer su trabajo, su arte, sus creaciones, para que lo disfrutes rodeado de los que más quieres, a cambio de que le cedas un trocito de tu parte más íntima.
Nada tiene que ver entrar en una sala, y ver un escenario, por pequeño que sea, que estar en tu casa, abrir la nevera, sentarte en el sitio más cómodo de tu sofá, y prepararte a disfrutar en vivo de lo que normalmente escuchas en formato grabado. Jamás por mucho que te guste un tema podrás compararlo cuando suena en un reproductor con el hecho de que esa persona toque frente a ti.
Eso vivimos el pasado domingo los que asistimos al concierto en el “ApartamenToe”. Los chicos de Pilates del Calibre nos habían invitado al Matellán en su Salón, con un aforo muy limitado.
Y así, con nuestra mejor sonrisa nos íbamos a ver de nuevo a Davile.
Tras pruebas de sonido en las que parecía que las voces habían salido de una tumba del cementerio local, posters colgados que daban bien a cámara, sillón arriba, sillón abajo, molinillos de viento, globos aerostáticos en formato galleta, yo quiero una cerveza, yo quiero agua… Empezaba la retransmisión del evento por Noise Off Festival.
Por primera vez, veía a Davile arrancar con Los Dirigibles un concierto.
Por primera vez pensaba, estoy en un evento único y maravilloso que no se volverá a repetir de la misma forma, con la misma intensidad.
Somos los primeros en vivir la experiencia Salón, era la frase que abarcaba mi mente entre notas y acordes que son muy conocidos para mí. Me sentía especial, y como algo muy especial lo viví; Soplando burbujas de jabón, compartiendo asiento con un cantautor.
No solo quiso Davile hacernos sentir únicos con su iniciativa, sino con el repertorio de temas que había planeado para la tarde. Moaña, y La Sombra hacían su presentación formal en directo en ese salón, y en el de todos los que nos veían en streaming desde sus casas.
A diferencia de cuando se acaba un concierto en una sala, ese concierto acabo para los que nos veían por internet, pero lleno nuestras almas de risas post concierto, alcanzando altas horas con una sonrisa en los labios por saber que habíamos protagonizado junto a Davile Matellán algo increíble.