
En medio de un temporal que arrasaba nuestro país, esquivando copos de nieve y luchando con el frío, nos dirigíamos a ver a Igloo el pasado martes. La apuesta que la banda gallega ha lanzado con su cuarto conjunto vacío, no puede pasar desapercibida para los que escapan de los sonidos convencionales y buscan buena música en cualquier formato.
Nos encontrábamos una escenografía muy diferente a la que habíamos podido contemplar en anteriores conciertos. Un look impecable, y conjuntado, por parte de los miembros de la banda, que nos esperaban iluminados por un sinfín de luces láser en medio de una bruma digna de la capital londinense. Puntuales, para hacer del martes un día especial, para borrar el mito de que los buenos conciertos deben ser en determinados días de la semana se disponían a comenzar.
El micrófono hacía resonar la voz de Beni Ferreiro por toda la cueva del Costello, y con perfecta sincronía el resto de los componentes ponían música a esa voz, haciendo que el escenario se mostrara demasiado pequeño para el talento que tienen, y sobre todo para aquello que están dispuestos a cantarnos. Los gallegos que, desde que este disco saliera a la venta en el 2013, han sabido hacer de los kilómetros y las horas sobre el escenario sus aliados, están en el punto óptimo para ofrecer lo mejor de ellos mismos. Empastados, sonando con contundencia, con una unión digna de admiración nos hacían sentir privilegiados por haber desafiado al clima para acercarnos a ver su espectáculo.
Tiempo para las canciones que llevan el sello del conjunto vacío, tiempo también para los chistes las risas y las gracias a la gallega, pues muchos de los presentes procedían de tierras de noroeste de la península, y sobre todo tiempo para aquellas canciones que llevan el sello más antiguo y son un regalo para los que llevan más tiempo siguiendo al grupo.
Detenido el tiempo, cargados de Ex, con el final de una la canción de Sinatra, y ganas de infiltrarnos en el Halcón milenario, nos despedíamos hasta pronto de Igloo. Esperando que cada nueva vez que les veamos podamos darnos cuenta de que han evolucionado a mejor y nos regalan, por muy poco, un espectáculo enorme.
Autor; Shara Sánchez.