
Hace unos meses, rozando casi el final del año 2017, Julio de la Rosa nos sorprendía con un nuevo disco. Nos contaba que Hoy Se Celebra Todo se sumaba, haciendo las veces de cierre, a la trilogía que comenzó con La Herida Universal y que surgía de la necesidad de expresarse a través de su música y más allá de las BSO que le tienen inmerso prácticamente al cien por cien.
Junto con el anuncio de este nuevo disco llegaba Wendy y la Bañera de los Agujeros Negros, su nueva novela, que estaba intrínsecamente ligada al disco. El contrapunto a esta alegría por poder disfrutar del arte de Julio nuevamente, lo ponía la firme sentencia de que este disco no verá nunca los directos. Fue concebido así y en las atmósferas que contiene podemos apreciar que hay matices imposibles de llevar al directo.
Nosotros, no pudimos desaprovechar la oportunidad de sentarnos con Julio y hablar con él de ambos trabajos.
LBM- ¿La huella más grande que dejamos en el mundo es el amor y la amistad?
Julio – Pues probablemente, porque nos empeñamos en intentar dejar huella a base de edificios y otras cosas materiales, pero esa es la única que podemos dejar de verdad. Sinceramente creo que Malapascua es la canción que más me ha costado “levantar“ nunca, porque hacer una canción a un amigo muerto es muy difícil. Cuando hablas de las relaciones siempre pasas por un montón de sentimientos que han estado presentes, pero cuando hablas de algo así, tienes que posicionarte en algo que te parece horripilante.
También ha sido la canción que más me ha costado cantar. Empezaba la toma de grabación, se me hacía un nudo en la garganta y acababa llorando. Borraba esa toma y empezaba de nuevo.
LBM – ¿Qué ingredientes tiene la tarta para celebrar todo?
Julio – Supongo que una relación de amor saludable. Una casa en la que te sientas a gusto y un par de perros (risas).
LBM – ¿Cuál es la contraseña que abre esas puertas?
Julio – Pues de nuevo, ese amor saludable. Esa canción habla de buscar el amor debajo de las piedras y se abre algo nuevo; un montón de arreglos instrumentales que celebran ese encuentro.
LBM – ¿Las cosas que pasan son diques o nuevos cauces?
Julio – Pues diques al malestar. No tener reparos, ni mareos a la hora de decir basta.
LBM – ¿Se gana más queriendo o maldiciendo?
Julio – Queriendo, sin duda. Maldiciendo no se suele ganar mucho pero a veces es necesario.
LBM – ¿Hay algo que se le pueda resistir a la suma de dos?
Julio – No (risas). Esta canción también me costó mucho escribirla, porque siempre equiparo los sentimientos a las notas musicales. Como si de un sentimiento grande se tratara y un montón de sentimientos “pequeños” asociados a él. Musicalmente hablando, serían los armónicos. Buscar esos sentimientos es complicado y por eso la canción es de las que menos armónicos tiene respecto a las que he hecho en toda mi vida. Me daba miedo pecar en cierto modo de ser más plana.
LBM – Nos ha chocado mucho que este disco, tiene una diferencia notable con los anteriores. El sonido tiende a ser más elaborado, menos crudo y rockero.
Julio – Sí, me lo plantee desde el primer momento como un disco que no iba a tocar en directo y eso me ha permitido jugar con sonidos que de otra forma no habría podido. Yo he tocado todos los instrumentos que suenan y he usado muchas de las cosas que he ido aprendiendo a introducir haciendo bandas sonoras.
LBM – Como seres al borde de una gran extinción ¿tenemos lo que nos merecemos?
Julio – Sí, hemos malversado tanto lo que tenemos que no hay remedio. La decisión de USA de salir del acuerdo de París y la negligencia de dejar las cosas para tratar allá por el 2020, nos aboca a que todas las peores teorías lleguen de forma inevitable. El cambio ya está aquí, desaparece el otoño, la primavera, las cigüeñas ya no emigran… salta a la vista.
LBM – ¿Sirve de algo coger aire y darte impulso cuando estás encerrado?
Julio – Esta canción la escribí para una amiga que ha pasado por un cáncer y que ha demostrado una fuerza asombrosa para salir adelante durante un proceso que ha durado dos años. Sentí la necesidad de dedicarle unas palabras aunque no sea una de las letras habituales que suelo componer.
LBM – ¿Acaso no es el día a día ya de por sí un suceso extra normal?
Julio – La vida en sí misma es un hecho extra normal. Todo lo que sucede alrededor de ella es un auténtico desvarío.
LBM – John Connor; si tu yo del futuro viaja al pasado para darte dos consejos ¿cuáles serían?
Julio – Así sí, pero no así tanto (risas). ¡Es difícil esta pregunta! Darse consejos a uno mismo es el colmo. No corras tanto y ve más despacio (risas).