
Hemos seguido los pasos de Zahara casi sin respirar, detrás de ella, acechantes. Incluso cuando ha corrido a grandes zancadas, no queríamos separar nuestros ojos de sus movimientos, pues contenían toda la magia que una persona es capaz de desprender. Ella, sin saberlo, o sí, es ese tipo de personas capaz de generar los sentimientos más emocionantes con su música. Para nosotros eso es un milagro. Para nosotros ella es Santa por obrar milagros sobre todos sus fieles. Ahora ha decidido que todos los que la rodean, sin excepción, logren ascenderla y como no, lo hace con un nuevo prodigio en forma de disco.
Santa esconde once canciones (¿seguro?, sí, once) vestidas de gala, llenas de gracia. Cada una de ellas ha venido al mundo para embellecerlo, para decir verdades de las que duelen, para dejarse llevar y ser cantada. Por eso cuando cojas esta joya entre tus manos, no olvides dejar tu mente en blanco, perdonarte a ti mismo todos tus pecados y empezar de cero en este nuevo Reino de los Cielos que han creado mano a mano Zahara y su “troupe”. Porque hasta una Santa necesita de ayuda divina para crear sus portentos.
Si quieres saber de quién se ha acompañado Z en su reino, solo tienes que pensar en personas cósmicas tocadas por los rayos dorados. Definitivamente eres de nuestra Iglesia si han venido a tu mente de forma rápida los nombres de Martí Perarnau, Victor Cabezuelo, Chapo, Carlos Sosa, Ricky Falkner y Sergio Sastre. Afortunadamente para la música de nuestro país no hay funerales que logren enterrar el perfecto tándem que forman Sergio y Zahara. Entre ambos han dotado de vida cada estrofa, acompañando sonidos rockeros de los elementos necesarios, en ocasiones algo ochenteros, para conseguir una atmósfera de ascensión a lo celestial. Entre Violines, Cellos, trompetas y coros llenos de evanescencia, nos muestran una nueva Zahara a la que le gusta distorsionar guitarras, simular el ruido de las roturas, dar ostias en la boca y decir las cosas como son. Lo agradecemos y mucho, el valor de su reinvención es multiplicar lo que es, cual milagro, para ser lo nuevo y lo antiguo.
Lo mejor de este disco es que si rezas a la Santa porque te duele, conseguirás consuelo, pero si la rezas para agradecerle tu felicidad, ella te sonreirá como la que más. No dejes de poner las siete estampitas, que acompañan a la versión física, en tu altar para recitarles los salmos. Junto a ellas, coloca el Bestiario, así siempre recordarás que para lograr tocar el cielo, antes hay que aprender a volar.
Autor; Shara Sánchez.