
Con un “Ahí te quedas, Perarnau” regresaba Mucho. Su vuelta se había convertido casi en obsesión por parte de algunos (entre los que nos incluimos) para que la música de Mucho no cesara tras Pidiendo a las Puertas del Infierno y este regreso llegó casi sin esperarlo. Añadimos, que como todo lo que hace Martí, su reaparición estuvo rodeada de algo mágico que anunciaba muchos cambios.
Sin una formación definida, con un nuevo sello y compaginando su trabajo como músico de otras bandas, nos ha traído un disco lleno de electrónica y de “hago/digo lo que me place porque me lo puedo permitir” que nos ha dejado sin respiración. La respuesta, el apoyo incondicional de algunos de sus compañeros de profesión, un buen número de críticas positivas y la confirmación de su presencia en directo en festivales y ciudades.
Quedamos con él en un café cerca de su casa, empezamos hablando de música y al final, las preguntas se desdibujaron en una charla gratificante que siempre mantenemos cuando nos vemos. Siguiente parada para vernos, el Winter Indie City segoviano (2 de marzo 2019).
LBM- ¿Dónde te quedas Perarnau?
Martí– Pues en casa, la verdad (risas). Me quedo en la música que no es fácil. Conseguir eso ya me parece una victoria.
LBM- ¿Solo o acompañado? Cuéntanos tus planes para las fechas confirmadas.
Martí– Se supone que Víctor Cabezuelo continúa dentro de la formación, pero tiene muchas fechas con su banda, así que lo tendrá que compaginar. Mole y Emilio me acompañarán en casi todas las ocasiones, pero el plan es que sea una formación mutable en la medida de lo que todos podamos. Me encanta la idea de que cada bolo no se repita y que ni ellos mismos sepan la canción que vamos a tocar a continuación, que sea todo bastante impredecible, un poco como el mundo DJ.
Mantener la música viva hace que siempre estemos divirtiéndonos. No vamos a tener ningún respeto por el disco que hemos hecho; yo lo he hecho y yo puedo destruirlo.
LBM- ¿Qué es lo más divertido de entender a Mucho?
Martí– Pues la verdad es que no tengo muy claro si me entienden (risas).
«Mucho está en mis manos y si no hago música me muero, así que seguiré ahí.»
-Martí-
LBM- ¿Cómo combatimos al enemigo que vive dentro de todos nosotros?
Martí– Pues yo lo combato haciendo canciones, dándome una colleja a mí mismo e intentando despertar. Creo que tenemos que intentar dejar a un lado el móvil, reforzar la conexión con nuestros amigos y no aislarlos los unos de los otros. Hay que volver a la tierra de otra manera.
LBM- ¿A quién sí pegaría un hombre con gafas?
Martí– Nunca he pegado a nadie, la verdad. Esa frase se la dije a alguien que me quería pegar y lo cierto es que me libré. No sé cómo, pero me libré.
Yo no pegaría a nadie porque es horrible, pero le diría un par de cositas a muchos.
LBM- Entonces ¿La mejor satisfacción es decir lo que piensas?
Martí– Sí, la verdad es que es terapéutico. En el fondo me lo digo a mí, porque soy el primero que estoy en el sofá y necesito despertar. Mis letras son como un poco “vomitona de pensamientos” y en el fondo es hasta divertido que la gente se sorprenda y me diga que vaya cosas canto.
LBM- Bueno, puede que eso venga porque la tendencia de las bandas que cantan en castellano es algo más poética, ¿no?
Martí– Es posible, yo como no soy poeta lo digo como me sale. Pero es irónico que se sorprendan porque es algo que está ahí. Es nuestra realidad.
LBM – ¿Entre tanto listo de turno es mejor ser el tonto del pueblo?
Martí– Sí, se han dado la vuelta las tornas. Yo soy el tonto de mi pueblo (risas). Da la sensación de que interesa que manden las grandes corporaciones y las empresas y si pones a dirigir a alguien moldeable es mucho mejor para hacer lo que quieres desde las sombras. Imagino que de ahí esa tendencia.
LBM – ¿Es este disco el aeropatín de Martí?
Martí– Sí, siento que voy por el aire. Hay algo subconsciente a la hora de hacer este disco que era que no tenía que pensar si les iba a gustar al resto o si encajaba en la estética de la banda. He sentido que tenía más permiso a pesar de que no he estado muy cohibido nunca.
Recuerdo que en el disco anterior, Miguel sufrió mucho a la hora de aprenderse los sintes y aunque lo hizo y fue muy bien, quizá esas situaciones nos hacen pensar en el siguiente paso a dar.
LBM – Si volvieses del futuro con el almanaque de la música ¿por qué apostarías?
Martí– Pues sin duda no diría que no a nada. Hay una corriente de gente diciendo, “no me gusta” antes de escuchar las cosas. Yo cada vez apuesto más por la libertad y por sacar lo que más te gusta independientemente del estilo. No nos hagamos viejos antes de tiempo. Me da la sensación de que hace unos años éramos jóvenes pero nos hemos vuelto viejos de golpe diciendo que no. Puede que algo no te guste pero eso sentará una piedra de algo que te puede gustar algún día.
Los géneros tienen que maceran para llegar a algo que te interese.
LBM- Esa tendencia reiterativa a decir que no y la inmediatez del momento en que vivimos, creemos que nos ha llevado a que cada vez más artistas apuesten por los EPs porque la gente no escucha discos completos.
Martí– Sí, es cierto. Yo hace tiempo que asumí que no voy a vivir de mi música, entonces, como me gustan los discos, los seguiré haciendo para quien quiera escucharlos.
LBM – ¿Repetir mucho continuaré es una declaración de intenciones?
Martí– (Risas) Totalmente. Voy a seguir haciendo canciones y más ahora que vivo en la independencia total. Estoy montando un estudio en Madrid junto a Emilio Sainz que es nuestro reducto de creatividad y mi intención es seguir haciendo canciones sin parar. Ya estoy componiendo cosas que sacaré sin tener que estar en un disco. Mucho está en mis manos y si no hago música me muero, así que seguiré ahí.
LBM – En la era del festivaleo y del plancito donde la música es lo último ¿es mejor ser una anomalía que estar hecho en serie?
Martí– Sí, sin duda. Yo me veo que soy el freak y una anomalía todo el tiempo. Mi concepción de éxito es hacer cosas que te hagan feliz aunque no encajes en lo que les gusta a los demás. He decidido que me da igual a donde llegue mi música, no me obsesiona, si llega, lo celebraré pero no es algo que me agobie. Los conciertos con Mole y Emilio ya son un éxito para mí.