
Naufragar la gira invitando a Pasajero a telonear, era la idea perfecta que orquestaban los Niños Mutantes.
Y así, increíblemente puntuales calentaban el escenario los chicos de Pasajero, a los que no nos cansamos de ver en directo. Con un repertorio demasiado corto para los que nos consideramos Fans, y esa música rockera cargada de energía que les ha ido colocando en el lugar que se merecen, nos bridaban el primer soplo musical de la noche.
En su momento sobre las tablas nos regalaban sus mejores temas, entre los que está Borro Mi Nombre, con ese grito desgarrador de Dani Arias, vocalista de la formación, que pone el alma de punta.
Y si decirles adiós siempre es una pena, hacerlo con Autoconversación, su tema más cañero, nos da un visión diferente de las despedidas. Acompañados de Jorge González, percusionista de Vetusta Morla, y un habitual compañero de escenario en este tema, nos pusieron a saltar y a cantar recordándonos que estamos vivos, y que lo demás no importa.
Estamos convencidos de que alguno de los presentes, que no conocían aún a los chicos de Pasajero, escribió con letras bien grandes su nombre en la agenda, y ahora se encuentra en bucle con su grandeza musical.
Presentados por Virginia Díaz, quien se declaraba presidenta de su club de fans, llenaban con su presencia el escenario los Niños Mutantes. Sólo los que han visto a los de Granada en acción en algún momento de su carrera, saben el sentimiento que desatan.
Empezar de cero era algo que nos parecía perfecto. Sin apenas habernos acostumbrado a su presencia sobre el escenario, llegaba la primera de las sorpresas de la noche, Manolo Requena, el ex-mutante, se subía de nuevo a su barco sin miedo al naufragio, y ser testigos de este reencuentro nos emocionaba, pues sabemos que la carrera de los Mutantes ha ido creciendo con esfuerzo y trabajo, y dejar compañeros en el camino nunca es fácil.
La siguiente en pasar por el escenario era la bella Zahara, que protagonizaba la historia, a lo Pimpinela con Juan Alberto, poniendo su seductora voz al tema No puedo contigo, entre idas, venidas y silbidos.
Nos dejaban clarísimo los Mutantes en este fin de gira, que sus amigos, les quieren, les respetan, y no dejan de lado la oportunidad de subir al escenario para tocar sus temas. Julio de la Rosa, fue el invitado de honor en Quiéreme como soy, y vaya si le quisimos y le queremos! Su forma de tocar la guitarra es sin duda reverenciable. Si el plan musical era ya de por si perfecto de origen, las sorpresas que habían anunciado nos llenaban más a cada momento. Cada invitado era una exclamación de OHHHH!! Por parte de los que allí nos encontrábamos. La sensación era que el habitual reservado Vip de la noche del viernes en la Joy, estaba encima del escenario.
La última colaboración llegaba de la mano de Eva y Juan, Amaral, que entre besos y abrazos nos hacían Naufragar en su voz y sus acordes. A pesar de que Juan confesaba que había pedido tocar Caerán los Bancos, y no le habían dejado, ponía sus mejores acordes al servicio de sus amigos. La voz de Eva, sonaba más baja de lo que estamos acostumbrados a escucharla, pero no por ello menos arrebatadora.
Tiempo de versiones como “Perdido en mi habitación” que nos trasladaba a los 80 desde su visión, y nos llenaba de recuerdos cuando era habitual escucharla de la mano de los granadinos.
Era imposible despedirse de Madrid sin poner la guinda al pastel. No podía ser otra que Errante. Así, al grito de “Yo no puedo darte lo que quieres porque soy errante”, a modo de himno de nuestro corazón la Canción Mutante llenaba la madrileña Joy Eslava.
En este caso, sí, nos creemos lo que dicen de vosotros, no exageramos. Sois enormes! Gracias por una noche diez en la que jugamos a Hundir la flota con vosotros.