
Entre los árboles se recortaba la silueta de Jaime García Soriano. A su lado, la leña lista para la hoguera nocturna, el sol brillando con esa calidez propia que tiene antes de ponerse y la maravilla de la naturaleza en un concierto más que especial, donde Nadie y Sadie se encontraban para deleite de unos pocos afortunados. ¿Qué donde sucedió? En la madrileña Sala But. Ahora sí que os hemos sorprendido. Pues imaginad nuestras caras cuando entramos en un lugar tan familiar y lo encontramos convertido en el campamento musical de Intromusica.
Una apuesta de lo más singular con unos protagonistas a la altura de un estreno de esas características. Las canciones de Sexy Sadie volvían a tomar forma y cuerpo, naciendo desde la voz de Jaime, que con su sola presencia era capaz de llenar el escenario. Nosotros impacientes, removiéndonos en nuestras sillas, queríamos saltar de ellas, y es que ni el formato acústico logra apaciguar nuestras ansias de bailar canciones que tanto nos han estremecido.
Mientras el sol iba cayendo, repasaba esos momentos importantes de la que fuera su banda durante tantos años, nos contaba sus proyectos y nos dejaba entrever que el libro que se publicará bajo el sello de Ediciones Chelsea estará repleto de momentos emocionantes que está sacando de los baúles y de la memoria. Pero Sexy Sadie es solo un holograma, es algo que a veces podemos percibir, siempre está presente en nuestras vidas pero hace tiempo que dejó de ser nuestro día a día. Ahora Mister Nobody es Nadie, y Nadie es todo para nosotros.
De la cabaña de madera surgía, fiel a su lado, Jaime Torres. La escena tan familiar que hemos vivido en innumerables ocasiones, se repetía. Porque Nadie son mínimo dos. Las canciones de Lo Pueden Todo volvían a ganarle al tiempo su marcha acelerada, se colocaban Frente a Frente y se veían más sosegadas. Una vez más los Jaimes, nos hacían volar. Una vez más los Jaimes, volvían a demostrar que la música es afortunada por tenerles.
Por más que gritamos que queríamos otra, aprisionados desde nuestras sillas, solo conseguimos que ambos nos lanzaran un beso agradecido. La noche tomaba el campamento donde el murmullo generalizado susurraba pidiendo que la cita con la banda al completo no se haga esperar.
Autor; Shara Sánchez