
Después de unos días, hemos podido ordenar nuestros sentimientos y vivencias para contaros lo que ocurrió bajo el nombre de Tomavistas el pasado fin de semana en Madrid. Es posible, que mientras se iba conformando el cartel y todas las apuestas que han rodeado al festival, pudiésemos hacernos a la idea de que esos tres días de vivencias nos iban a colmar de felicidad, pero la verdad es que ni en nuestros sueños pudimos imaginarlo tan redondo. Con su localización perfecta, la apuesta por grupos a los que descubrir y otros a los que corear, precios asequibles, comida para todos los gustos y su respeto por el entorno, se han ganado a pulso la frase de: el festival que se merece una ciudad como Madrid.
VIERNES
El viernes llegábamos todo lo pronto que nos permitía el día y al otro lado de nuestras gafas de sol, nos encontrábamos de bruces con un recinto maravilloso en el que el verde primaba por encima de todo (única pega para los alérgicos). Los gamberros de Novedades Carminha comenzaban a darle caña a sus instrumentos, fuertes, contundentes y sobre todo divertidos, perfectos para combinar con la primera cerveza de la tarde. Sorprendidos comprobábamos, que las casetas en las que normalmente adquieres la moneda de la república del festival en cuestión, aquí servía para cargar tu saldo en la pulsera; cómodo, sencillo y sin fallos. El sistema nos ha ganado por completo. Barras de sobra y sin colas, de verdad, queríamos llorar de la emoción. La media de edad que veíamos rondar de un escenario a otro estaba en los treinta, mucha camisa Hawaiana, tatuaje, respeto y niños… Creo que si en ese momento Tierno Galván nos hubiese visto, se habría emocionado muchísimo.
Los jovencísimos Trepàt y sus aires granadinos nos acompañaban hasta la noche, logrando que la chaqueta siguiera colgada del brazo. El escenario pequeño era un maravilloso encuentro con bandas que merecen estar en los carteles de festivales. En él, también disfrutábamos de Lost Tapes y sus reminiscencias del Manchester de los Smiths, sin lirios. Momento cena y la veteranía del señor Alfaro y su banda; parece que Chucho siguen en plena forma y son capaces de atraer al público que siempre les ha seguido.
El Último Vecino nos dejaba a cuadros, ya sabemos porque se han ganado a tantos en tan poco. Algo de electrónica, mucho de los ochenta y dramatismo en vena, el buen rato que pasamos con ellos nos despertó de un golpe cuando el cansancio empezaba a hacernos mella.
La mención especial del primer día se la otorgamos a Cápsula, y la verdad es que se la ganaron a pulso con su concierto. Puede que algunos nos tachen de sentimentalistas, o no vean que la electrizante sensación de cantar Ziggy Sturdust está por encima de todo, más en este año que hemos perdido al Duque Blanco, pero la verdad es que se la jugaron a una carta y ganaron sin pestañear. Saltos, guitarrazos y un paseo entre el público mientras las lentejuelas y los brillos refulgían sin parar, fueron algunos de los atributos de ese maravilloso show. Para nosotros, la noche se acababa con ellos y podéis creednos si os decimos que mientras nos dejábamos caer en la cama seguíamos cantando aquello de “we can be heroes, just for one day”.
SÁBADO
Si había un grupo capaz de hacernos renunciar a la siesta de un sábado, era sin duda Señores. Nos ganaron desde la primera escucha, por lo tanto no había escenario que se les quedase pequeño para nosotros. Como recompensa, ellos, daban un concierto en el que las adversidades se les hacían invisibles. Temas nuevos y viejos conocidos confirmaron que el tiempo que tenían no era suficiente, es de esos grupos a los que ves en un festival y quieres volver a verles en una sala sin demora.
Los murcianos Perro, ponían a bailar a todos con sus hits repetitivos y esos toques punk, para dar paso a Disco Las Palmeras! que sonaban arrolladores. La veteranía de Grupo de Expertos Sol Y Nieve comenzaba a congregar un buen puñado de asistentes, el festival lucía más repleto que el día anterior, pero la organización seguía pareciéndonos impecable.
La afirmación de que el Power Pop nos salvará se la otorgábamos a The Weding Present, con toda esa elegancia inglesa que ha resistido el paso de los años y los cambios en sus filas con impecable maestría. Nos hacían pasar un buen rato, unos bailes y unas sonrisas.
Pero si dentro del cartel del Tomavistas habían un grupo al que quisiéramos ver con todas nuestras fuerzas, esos eran los gallegos Triangulo de Amor Bizarro. Pues sí, amigos, somos fans de Salve Discordia. Lo cierto es que no nos defraudaron, porque tenían un arsenal de canciones listas para tirar a dar… La satisfacción de hacer realidad junto a la banda un sinfín de karaokes que nos hemos montado en casa y en el coche, fue extremadamente divertida. Sinceramente, cuando algo te pese, ponte este disco, no han podido hacerlo mejor.
DOMINGO
Todos los festivales tienen una gran pérdida, la nuestra fue Papaya. Dejamos pasar a la refrescante Yanara con todo el dolor de nuestro corazón y no es que nos quisiéramos enamorar de ella, que ya lo estamos, es que el ataque de alergia nos impedía hasta pensar. Llegábamos justos al festival para abrazar a muchos músicos amigos y cantar junto a Tachenko aquello de la resistencia. El miedo de Luis Brea nos hizo sonreír con su ironía y su ocurrencia, con unas letras capaces de quedar por encima de la música, aun cuando esta es muy buena.
Junto al reclamo del día de libre acceso, el nombre de Mucho en el cartel. La banda de rock cósmico, repetía en esta segunda edición y la verdad es que se lo pasaron tan bien como en la primera. Para nosotros, su concierto fue puro disfrute y pasó tan rápido que no podíamos creer que 40 minutos se nos hubieran escapado de las manos.
El frío hizo acto de presencia, tal vez fuera uno de los trucos de magia de Paco Loco, pero la verdad es que nos golpeó de frente. Os diremos que allí no había brazos rotos, todo el mundo estaba en plena forma, a pesar de los años que han pasado seguimos cayendo rendidos ante sus hits. La reflexión mientras tocaban Australian Blonde es que sin grupos como ellos es probable que lo que a día de hoy conocemos como música independiente no existiría, por lo tanto, como despedida de un festival impecable dábamos las gracias a la música que nos gusta simplemente por existir.
CONCLUSIONES FINALES
Esperamos que Madrid recupere el espacio que pudimos disfrutar esos tres días con fines culturales. Como aporte, os diremos que durante el festival no vimos basura por los suelos, todo estaba estudiado para que lo que nos encontramos se conservara de la misma forma que estaba antes de que pasásemos por allí.
Por último, Tomavistas, vuelve el año que viene. Eres una joya. Te queremos igual que en esta edición, sigue apostando por salirte de la media, por ser un festival que ama la música y por tener un Community Manager que es capaz de expresarte solo con Gifs, hacer fotones y vacilar al personal todo a la vez e impecablemente bien.
Autor; Shara Sánchez
Fotos; Toe