
Josete es la cabeza visible de este proyecto personal procedente de terras galegas. Con su segundo álbum “Zoo para dos” se acerca a senderos luminosos donde celebrar la vida con ritmo es casi obligatorio. Unos minutos antes de tocar en el The Rise Season, le sentamos en La Butaca (esta vez el sofá de Kinda Kinks) para interrogarle sobre sus canciones más recientes y sacar un buen puñado de conclusiones sobre este artista empeñado en labrarse una carrera musical
LBM- ¿Te sientes un camaleón en un zoo para dos?
Villanueva– Sí, cada día más. Le estoy cogiendo el gusto a las transformaciones, a hacer cosas nuevas… Yo creo que es porque los cambios de alguna forma te dan nuevas experiencias y eso es una forma de seguir divirtiéndose en esto de vivir.
LBM- Si esto puede ir a mejor, ¿hacer equilibrios es la clave?
Villanueva– Todos hacemos un equilibrio constante, aunque no lo sepamos. La personalidad es el gran ejemplo de nuestros esfuerzos por equilibrarnos, eso que dice del lado bueno y el malo es una verdad que intentamos mantener a raya.
LBM- ¿Qué lleva el Picnic de Villanueva?
Villanueva– Amor universal, eso seguro. También un poco de disfrutar de la vida, tal vez porque en el último año me he dado cuenta de la suerte que tenemos simplemente por el hecho de vivir. Mi mejor amigo ha tenido cáncer, con metástasis y eso ha sido la base de hacer un disco mucho más luminoso. Básicamente lo que llevo en la cesta son ganas de vivir.
LBM- ¿Qué libro tienes olvidado en este momento?
Villanueva– Uno que compré de segunda mano y es de Jose Luis Coll. Siempre he pensado que es el Groucho Marx español. Ahora también estoy leyendo una novela que habla del conflicto en Siria.
LBM- ¿Pensar en no pensar es el conjuro para que suceda algo mágico?
Villanueva– Sí, absolutamente. Es algo que da frescura.
Todos hacemos un equilibrio constante, aunque no lo sepamos. La personalidad es el gran ejemplo de nuestros esfuerzos por equilibrarnos, eso que dice del lado bueno y el malo es una verdad que intentamos mantener a raya.
-Villanueva-
LBM- ¿Cómo de confortable es vivir en un palacio de cartón?
Villanueva– Un palacio de cartón puede ser maravilloso si generas la riqueza por otro lado. En el caso de la canción el palacio de cartón está cimentado sobre algo burdo. La solidez, para mí, la otorgan otras cosas.
LBM- ¿Cuál es la mejor manera de ordenar una lista de tentaciones?
Villanueva– No pensar y hacerlo como en la escuela epicúrea, buscando el más inmediato placer. Dice una fábula que había un señor muy rico que cargaba con un saco de pepitas de oro monte arriba y cuando se dio cuenta de que no era lo que realmente más le satisfacía en ese momento, prefirió tirar las pepitas y seguir su camino disfrutando.
LBM- ¿Cómo comprobamos que “Soy de las buenas” no es una mentira?
Villanueva– Pues hay dos formas, una bajo la experiencia, que lo ves venir, y la otra cuando te dan la espalda o intentan acribillarte.
LBM- ¿Qué hay en el ojo del huracán para que ella despierte?
Villanueva– En el caso de la canción una vida mejor, que es algo que se merece todo el mundo.
LBM- Contar/cantando ¿es la mejor manera de poner en orden pensamientos y sentimientos?
Villanueva– No lo había pensado antes, pero sí. A la hora de “contar canciones”, me conozco más a mí mismo. El ejercicio de escribir hace que busques y a la vez encuentres cosas que no habrías pensado jamás. Con el anterior disco, casi lo tuve que vomitar para poder respirar. Ahora veo las cosas mucho más llenas de luz, casi sin quererlo o pensarlo.
LBM- La pregunta John Connor: Tu yo del futuro viaja al pasado para darte dos consejos: ¿cuáles serían?
Villanueva– Pues iría a mis dieciocho años y me diría que no escogiera la carrera que hice. Me quedé en Vigo, escogí la carrera por consejos familiares y acabé dejándola.