
Dicen Rufus T Firefly que lo suyo son los eléctricos. Poner el ampli al 10 y tocar hasta que el alma se evada. Sin embargo hoy para Musicauciados han aplacado sus ansias de energía, canalizándolo en el más bello de los acústicos.
Empezar con la persona que encierras en el paréntesis, es una bonita manera de reivindicar que el mundo es para los más sensibles. Hoy no había taladros para Charlie, ni un Vic desatado. Hoy había una sincronía perfecta entre los movimientos de manos de Julia sobre el cajón, las notas más graves de Sara al volumen mínimo. Alberto creaba una esfera inigualable con su Korg. La hora de los héroes de historias imposibles había llegado.
Para Rufus T Firefly la suerte no es una opción, es una elección.
Luchando contra los monstruos internos, y contra los que los que nos acechan en la oscuridad del mundo exterior, a base de canciones, demostraban que refugiarse en la música no es suficiente; Si vas a despertar es el momento.
Entre sintonías perfectas, silencio casi sepulcral y ojos atentos clavados sobre los componentes del grupo, las mesas de comida iban llenándose con los 150kg de solidaridad.
Capitaneados por el frontman, coreábamos ese prometimos que no cambiaríamos jamás, sintiendo en cada una de las palabras, lo mucho que pesan.
Con la emoción cubriendo como un velo nuestros ojos, salía a poner la guinda a este pastel de receta musical Dani Arias, de Pasajero. Y si para cualquier otro hacerse dueño de Incendio Suicida habría sido un sacrilegio, la voz de Dani parecía a medida para el tema.
En medio de los aplausos, el regalo de los de Aranjuez para Pasajero llegaba en forma de Volverme a preguntar. Nudo en la garganta, lagrimas aflorando. Amistad por encima de música, solidaridad que no entiende de normas. Lecciones bien anotadas para seguir aprendiendo de esos discos que están en nuestra mesilla de noche.
Y así, demostrando que su corazón es todoterreno, nos despedíamos, una vez más, de un grupo que hace del tiempo y los directos su aliado.