
Han pasado 4 años desde que Ele apareció en nuestras vidas con la frescura de Summer Rain y en estos años nos hemos acostumbrado con gusto a verla sobre los escenarios mientras nos cantaba sincera.
Ahora “What Night Hides”, su nuevo álbum, grabado en los míticos estudios Abbey Road de Londres, nos demuestra que ha aprovechado con intensidad cada lección ofrecida y con su eterna sinceridad por bandera regresa con 12 canciones que la reafirman en la grandiosidad.
Sentamos a Ele, para charlar sobre su disco en uno de los lugares malasañeros con más encantos, Bombón, compartimos una bebida bien fría, impresiones sobre el mundo y sobre todo, aprendimos más sobre sus canciones.
LBM- ¿Qué tiene la noche que no tenga el día?
Ele– Mucha libertad, magia y no tiene límites. Soy una persona muy nocturna y creo que fluyo de otra manera cuando se esconde el sol.
Hay que salir de todos los impedimentos para disfrutar de la vida, qué son dos días. Además hay que salir también de las pretensiones, las cosas se deben hacer para disfrutarlas
-ELE-
LBM- ¿Las mejores historias se escriben con o sin lágrimas?
Ele– Se escriben mejor cuando las lágrimas ya están pasadas. Es decir, sí, cuando ha habido lágrimas, pero si están de por medio todavía estás tan mal que te irías a un punto tan oscuro que no merece la pena. Cuando ya forman parte del pasado lo rescatas y además lo ves desde una perspectiva mucho más calmada.
LBM- ¿Admitir que estas cayendo amortigua el golpe?
Ele– Pues la verdad es que sí. Siendo más sincero con uno mismo es mucho más sencillo todo. Lo cierto es que si la persona de la que habla I´m Falling lo hubiese dicho a tiempo, habría ayudado. Yo soy una persona muy transparente, suelo contar todo lo que llevo dentro.
LBM- ¿Qué ventaja tiene la última vez con respecto a la primera vez?
Ele– Mucha sabiduría, sobre todo. La última vez llegas y dices: se acabó. El problema es que nunca es la última vez (risas). Siempre hay otra vez en la que sientes que no has aprendido nada.
LBM-¿Sientes que eres más madura musicalmente?
Ele– Sí, han pasado cuatro años y yo venía de inocente, cantando con otros, pero no defendiendo mi proyecto personal. Estos años me han dado la oportunidad de probar otras cosas compositivamente y en el escenario. Creo que la madurez se puede ver.
LBM- ¿De qué quieres escapar con tu música?
Ele– De las inseguridades y de los miedos. Al escribir, solemos hacer un poco de auto terapia, sacando esas cosas que nos atormentan. Hay que salir de todos los impedimentos para disfrutar de la vida, qué son dos días. Además hay que salir también de las pretensiones, las cosas se deben hacer para disfrutarlas. Tendemos a querer más y en ocasiones lo que no tenemos. Eso solo lleva a una perturbación mental.
LBM- ¿Crees que el público entiende de géneros cuando escucha música?
Ele– Yo creo que mi público no. Pienso que la gente que viene a verme es porque le gusta la música. Definirse el limitarse. Etiquetamos la música y no se lo merece.
LBM- ¿Los pies en el suelo son los que marcan el ritmo para luego poder volar con las alas abiertas?
Ele– Siempre he sido una persona muy realista. En muchas ocasiones la gente me ha dicho hay que soñar, pero yo sueño muy bien despierta (risas). Cuando grabé en Abbey Road, la gente me decía que era un sueño, pero lo cierto es que los sueños deben ser reales. To The Ground habla de mi abuela, una mujer que se fue con 101 años y que había vivido todo. Todos los tiranos a los que sufrió, hasta este 2018 que seguimos viviendo con tiranos en todas partes del mundo. Ha pasado un siglo y no ha cambiado nada. Angels, por ejemplo habla de mis ángeles, esos ángeles de ciudad que me he encontrado por el camino, que se han sumado a mi proyecto, que han permanecido en él. Sin ellos yo no podría haber llegado hasta aquí y eso es algo de agradecer.
LBM- ¿Eres de las personas que rompen moldes o que crean propios?
Ele– No lo sé (risas). Eso te lo tendría que decir alguien desde fuera. Siempre he pensado que el molde lo creamos nosotros y es único.
LBM- John Connor; si tu yo del futuro viaja al pasado para darte dos consejos ¿cuáles serían?
Ele– Disfrutar más de lo que te pasa siendo más positivo, no seas tan perfeccionista (risas). Muchas veces yo no me dejo disfrutar con lo que me pasa porque no me lo quiero creer.